El Caldero de Sol

El Caldero de Sol

miércoles, septiembre 12, 2012

EL OMBU



La Leyenda del Ombú (Leyenda argentina)

El ombú suele aparecer raramente... Lo creen árbol bueno, su raíz enorme y retorcida con grandes protuberancias sirve de guarida a los perros.
Lo creen un árbol bueno porque generosamente da sombra al caminante. Cuenta la leyenda que cuando Dios hizo el mundo, después de haber hecho los mares y la tierra, los hombres y los animales, cuando hacía las plantas, a cada una le preguntaba lo que quería ser. Cuando le llegó el turno al Quebracho, éste le dijo:

- Tata Dios... ió quero ser juerte y duro pa' resistir los golpes de la suerte, y Tata Dios lo hizo juerte y duro. Cuando le llegó el turno al jacarandá, éste dijo:

- Tatita... ió quero ser coqueta como mujer, y Tata Dios la hizo coqueta...
Después le llegó el turno al cañaveral...

- Qué querís ser vos?... le dijo Tata Dios...
- Ió quero ser, Tata Dios, largo y duro pa' ser lanza e' soldado y picana 'e los bueyes en el trabajo 'e las carretas... dijo el cañaveral del cañadón...

Por último le llegó el turno al ombú y éste al ser preguntado por Tata Dios, le contestó:
- Tata Dios... ió quero ser coposo para dar sombra y descanso a los caminantes; ió no quero flores ni perfumes, ni vistosos colores, ni jugo, ni siquiera fruto... que mi tronco sea blando y que ni los clavos puedan quedar clavados en mi madera... Tata Dios... ió quero hacer el bien a los hombres... ió quero aliviarles las fatigas cuando cruzan las llanuras y los montes, los ríos y montañas bajo el sol calcinante y muertos de sed en medio de la tierra reseca por el fuego y el calor...

Y Tata Dios lo hizo como le pidió el ombú.
Pasaron muchos siglos y siglos... Vino el Redentor del mundo, salvó a los hombres y éstos lo crucificaron. Cuando el ombú lo supo corrió y pidió hablar con Tata Dios... Tatita Dios consintió y el pobre ombú lleno de dolor; le dijo:

- Tata Dios... cuando usted hizo los árboles les preguntaba a todos qué querían ser... y tuitos querían ser bonitos, lindos y juertes... Ió no quería nada d'eso pa' que jamás pudiera servir de cruz, como sirvieron otros otros árboles p'al Hijo de Dios que nos trajo amor al mundo...

- ¡Ah...já!...bueno m'hijito... mi hais ienao de satisfacción...
A naides había oído hablar tan lindo, dijo Tata Dios...
y abrazándolo, le dijo:

- Ió te protegeré por toda la eternidad para que sigas haciendo el bien a los hombres...

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