El Caldero de Sol

El Caldero de Sol

martes, noviembre 06, 2012

QUIEN ES LA DIOSA HEKATE?

Hécate diosa de las tierras salvajes y los partos, nacionalizada primero en la Grecia micénica o en Tracia, donde Hécate permaneció como Gran Diosa hasta tiempos históricos, en su inigualable lugar de culto en Lagina. Los cultos populares que la veneraban como diosa madre hicieron que fuese integrada en la mitología griega. En la Alejandría ptolemaica terminaría adquiriendo sus connotaciones de diosa de la hechicería y su papel como «Reina de los Fantasmas», bajo cuyo aspecto triplicado fue transmitida a la cultura post-renacentista.

En Tracia desempeñó un papel de gobernadora de los puntos liminares (tránsitos o umbrales), donde Hécate es una protectora de las entradas y de lo salvaje, guardando poco parecido con la vieja paseante nocturna en la que se convirtió. Adicionalmente, esto llevó a su papel como ayudante de las mujeres en los partos y la crianza de los jóvenes.
Hesíodo enfatiza que Hécate era la única hija de Asteria, diosa de las estrellas que Hécate era una reaparición de Febe, y por tanto diosa lunar, que se manifestaba en la oscuridad de la luna.
Emergen dos versiones de Hécate en la mitología griega. La menos conocida es un claro ejemplo de intento por integrarla sin disminuir a Artemisa. En ella, Hécate es una sacerdotisa mortal comúnmente asociada con Ifigenia, que desdeña e insulta a la diosa, lo que la lleva finalmente a suicidarse. Artemisa adorna entonces el cadáver con joyas y susurra para que su espíritu se eleve y se convierta en la diosa Hécate, que actúa de forma parecida a Némesis como espíritu vengador, pero únicamente para mujeres heridas.

La segunda versión ayuda a explicar cómo Hécate se ganó el título de «Reina de los Fantasmas» y su papel como diosa de la hechicería. De forma parecida a como las hermas (tótems de Hermes) se ponían en las fronteras como protección frente al peligro, imágenes de Hécate, como diosa liminar, podían también jugar dicho papel protector. Se hizo común poner estatuas de la diosa en las puertas de las ciudades, y finalmente en las puertas de las casas. Con el tiempo, la asociación con el alejamiento de espíritus malignos llevó a la creencia de que ofender a Hécate también los atraía. Así surgieron las invocaciones a Hécate como gobernadora suprema de las fronteras entre el mundo normal y el de los espíritus.
La figura de Hécate aparece como una gran diosa en dos fragmentos de Esquilo. En Sófocles y Eurípides se ha convertido en la señora de la brujería y las Keres.
La implacable Hécate ha sido llamada «la de tierno corazón», un eufemismo quizás para enfatizar su preocupación por la desaparición de Perséfone, cuando se dirigió a Deméter con dulces palabras en un momento en que la diosa estaba afligida. Más tarde se convirtió en la asistente de Perséfone y su íntima compañera en el Inframundo.
Aunque nunca fue incluida entre los dioses olímpicos, la compresión moderna de Hécate procede de la cultura helenística sincrética de Alejandría. En los papiros mágicos del Egipto ptolemaico, se le llama la Perra, y su presencia era indicada por los ladridos de los perros. Mantuvo un gran número de seguidores como diosa de la protección y los partos. En la imaginería posterior también tiene dos perros fantasmales como sirvientes a su lado.
En la época moderna Hécate se ha hecho popular en las religiones neopaganas de inspiración feminista y la wicca gracias en gran parte a su asociación como diosa de la hechicería.
Como muchas antiguas diosas madre o de la tierra, Hécate permaneció sin casarse y no tuvo consorte habitual.

Diosa de las encrucijadas
Hécate tenía un papel especial en las encrucijadas de tres caminos, donde los griegos situaban postes con máscaras de cada unas de sus cabezas mirando en diferentes direcciones.
La función de Hécate en las encrucijadas proviene de su esfera original como diosa de las tierras salvajes y las zonas inexploradas. Esto llevaba a realizar sacrificios para viajar con seguridad por estos territorios.
Hécate era la diosa que aparecía con más frecuencia en textos mágicos como los papiros  mágicos griegos y egipcios.

Reina de las brujas

En El evangelio de las brujas compilado por Charles Leland (1899) se describen los remanentes de una tradición de brujería italiana, incluyendo un culto a Diana parecido al de Hécate. Es discutible si la Diana representada en la obra de Leland es en realidad Hécate o no. Aunque Diana suele ser muy identificada con Artemisa, no se representa en El evangelio como la del culto romano. Por ejemplo, dice que «Diana siempre tiene un perro a su lado», siendo Hécate famosa por su relación con los perros.

Reina de los muertos

Reina de los Fantasmas es un título asociado con Hécate debido a la creencia de que podía tanto evitar que el mal saliese del mundo de los espíritus, como también permitir que dicho mal entrase.Hécate, pues, tenía un papel y poder especial en los cementerios.  Guarda los «caminos y senderos que se cruzan». Su asociación con los cementerios también tuvo mucha importancia en la idea de Hécate como diosa lunar.

Animales

La perra es el animal más comúnmente asociado a Hécate, quien a veces es llamada la «perra negra», y alguna vez se sacrificaron perros negros a ella en rituales de purificación. Hécate podía manifestarse como perro. Los ladridos de los perros eran la primera señal de su cercanía en la literatura griega y romana. Como diosa triple, a veces aparece con tres cabezas: de perro, caballo y oso, o de perro, serpiente y león.
En el Malleus Maleficarum (1486) se afirma que Hécate fue adorada por brujas que adoptaron partes de su mito como su diosa de la hechicería. Debido a que Hécate ya había sido muy difamada a finales del periodo romano, a los cristianos de la época les resultó fácil envilecer su imagen. De esta forma todas sus criaturas fueron también consideradas «criaturas de la oscuridad»; sin embargo, la historia de animales tales como cuervos, búhos nocturnos, serpientes, escorpiones, asnos, murciélagos, caballos, osos y leones como criaturas suyas no es siempre oscura y aterradora.
Sin embargo, en los papiros mágicos del Egipto grecorromano se conservan varios himnos que identifican a Hécate con Selene y la luna, ensalzándola como suprema diosa, madre de los dioses. De esta forma, como Diosa triple, Hécate sigue teniendo seguidores en algunas tradiciones neopaganas, representada muchas veces en forma de doncella, madre o arpía, correspondientes a las fases lunares; luna creciente, llena y menguante.

La figura de Hécate puede relacionarse a menudo con la Isis egipcia, gracias principalmente a su papel de hechicera.Ambas eran símbolos de los puntos liminares. Lucio Apuleyo asocia a Hécate con Isis en su obra El asno de oro:
“Aquí me tienes, conmovida por tus súplicas, como madre de la naturaleza que soy, señora de los elementos primeros, origen de las generaciones, reina de los dioses, la más alta de las deidades, la encarnación única entre dioses y diosas que tiene poder sobre la luminosa bóveda del cielo, sobre las olas salobres del mar, y sobre el silencio de los infiernos: la única divinidad venerada en todo el orbe bajo diferentes formas, ritos y nombres: (…) Pessinuncia, Minerva de Creops, Venus Pafia, Diana Dictina, Proserpina Estigia, Ceres, Juno, Bellona, Ramnusia  o Hécate; los que reciben los primeros  rayos del dios Sol al amanecer Etíopes y Egipcios –de tan antigua ciencia- son los que me rinden el culto que me es propio y me llaman por mi verdadero nombre de Isis.”
Hécate es una y múltiple, invocada en todas las lenguas y venerada entre pueblos enemigos, patrona de ultratumba y de pasiones terrestres.

- http://es.wikipedia.org/wiki/Hecate
- El gran libro de las brujas, Rafael M. Mérida Jiménez.
- Ilustraciones Catalina Flores.


No hay comentarios:

Publicar un comentario