El Caldero de Sol

El Caldero de Sol

jueves, octubre 22, 2015

LILLITH LA GRIEGA






¿Cómo se produce la transformación iconográfica de la Lilith sumeria a la Lilith hebrea y cristiana concebida como un ser demoníaco? Las influencias asirias durante la segunda mitad del II milenio a.C. ya alteraron la iconografía de la Lilith sumeria, obviando su vinculación con los ritos sexuales asociados al culto a la diosa Ishtar. Durante los últimos decenios de dominación asiria se puso fin a los ritos sexuales celebrados en el templo, eliminando así el sacerdocio femenino e imponiendo una religión marcada por la fuerte presencia de dioses masculinos que simbolizaban y reforzaban la imagen de un poder político centralizado exclusivamente en hombres de estirpe real.
El afianziamiento de un sacerdocio únicamente masculino y el declive del culto a la diosa Ishtar despojó a Lilith de su aureola semidivina, y pasó a ser representada como una figura demoníaca a la que se atribuían la muerte prematura de los bebés recién nacidos y los abortos naturales. Lilith deja der ser la imagen de la fertilidad para estar vinculada a la esterilidad y las muertes de los neonatos, una iconografía que recuperará el Talmud hebreo y los escritos bíblicos.
Pero antes de abordar la concepción que hebreos y cristianos mantenían de Lilith, debemos analizar brevemente la imagen que de ella adoptan los griegos. El aspecto negativo que los asirios impusieron a Lilith ya está plenamente asentado entre los griegos quienes la identifican con Lamia (derivación del nombre sumerio Lamastu), un ser malicioso y equiparable a las estriges y las empusas, todos ellos demonios femeninos. En la leyenda, Lamia era hija de Poseidón y de Sibilia reina de Libia. Lamia se había atraído con su belleza el interés del dios Zeus con quien engendró varios hijos, hasta que Hera, esposa de Zeus, lo descubrió y tomó venganza obligándola a devorar a sus propios vástagos y ser condenada a no poder cerrar sus ojos de tal forma que siempre estuviera obsesionada con la imagen de sus hijos muertos. Pero Lamia, en vez de acudir a Zeus y pedir su protección huyó, y éste terminó por renegar de ella aunque le otorgó el don de poder extraerse los ojos para así descansar.
Lamia no había pasado la prueba que la voluntad de los dioses habían dispuesto y, presa del dolor, fue transformándose en un ser nocturno dotado de extremidades marinas, posiblemente debido al caracter acuoso heredado de su padre Poseidón, dios del mar. Lamia, sintiendo envidia de otras madres, devoraba a los hijos de éstas para alimentarse de su sangre y maldecir la vida a la que había sido condenada.
La iconografía griega solía representar a Lamia como una mujer con extremidades de serpiente marina y pechos y rostro de mujer. Esta representación, que se acerca más a la iconografía hebrea y cristiana de Lilith que a la imagen sumeria que comenté en la entrada anterior, evolucionará hasta mostrarnos una Eva primigenia que determinará la Génesis bíblica y las bases del Talmud hebreo


recopilado del blog la estirpe de lilith

No hay comentarios:

Publicar un comentario