El Caldero de Sol

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sábado, noviembre 07, 2015

CALENDARIO CELTA EL AVELLANO



Características.

El avellano es muy arcaico. Diversos científicos enumeran hasta 27 especies que pueden relacionarse con el género. Estas especies se remontan a los períodos del Eoceno, en el Cuaternario y han sido detectadas en distintos países del hemisferio boreal. Los hombres primitivos lo usaron tanto por su producto: La avellana, como por su madera para fabricar lanzas, postes y artes de pesca.

El género del avellano comprende actualmente unas 15 especies, en parte arbustivas y otras ya consideradas árboles.

El avellano, pertenece a la familia de las betuláceas y es una especie autóctona de toda Europa llegando incluso hasta el Asia Menor y el Caúcaso y América del Norte.

Su nombre científico es "Corylus Avellana". Normalmente crecen varios troncos rectos de un mismo pie, es entonces cuando se considera arbusto y no sobrepasa los 10 metros de altura. En las pocas ocasiones en que uno de sus troncos predomina, puede entonces convertirse en un hermoso árbol de hasta 12 metros de altura y su tronco dominante puede llegar a tener un grosor de 20 cm. de diámetro. En general se le observa más en su porte arbustivo y casi nunca desea alejarse demasiado de la tierra, hacia la que siempre saludan sus ramas flexibles y sus amentos colgantes. Estos amentos pueden ser masculinos o femeninos. Los primeros no sobrepasan los 5 cm de longitud, son colgantes y tienen un color amarillento, los femeninos algo más pequeños son ovoides, formando pequeñas yemas y de color marrón, su época de floración va desde Enero hasta Abril.

Sus hojas miden 5-10 cm. de longitud y 4-9 cm. de anchura, presentando una tonalidad verde muy viva, son caedizas y de tacto áspero, alternas, grandes, acorazonadas, con borde dentado y aserrado, pelosas de jóvenes y después sólo en los nervios o axilas del envés. Su corteza es lisa, algo resquebrajada en su parte inferior agrietándose con el tiempo, pardo-rojiza inicialmente y luego gris ceniza que se descorteza.

La avellana, es su fruto, de 1,5 o 2 cm. de diámetro y dispuestas en grupos de 1-5, protegidas por una cáscara a manera de camisa dura. Es uno de los alimentos más sanos y completos, no sólo para el hombre, sino para muchos pequeños mamíferos, que las han convertido en parte importante de su dieta, en especial nuestras amigas las ardillas.

También sirve para fabricar licor y de ellas también se obtiene un aceite fino con grandes cantidades de proteínas y grasas que se digieren muy bien. La gestación de la avellana es un proceso lento y pausado que se inicia a finales del Otoño, tras la caída del fruto, comienzan a distinguirse los amentos que acabarán formándose durante el invierno. Cuando el avellano está florecido, confía su suerte al viento para que lleve su polen hasta el receptáculo femenino, esperando el momento mágico y natural de la fecundación que se consumará al cabo de varios meses desde la polinización, cuando el ovario esté maduro. Cuando esto ocurre los alrededores del avellano se convierten en una interminable procesión de diversos animales, incluidos el hombre que recogen o se alimentan de las avellanas maduras.

Aplicaciones terapéuticas:

Las hojas del avellano son antiinflamatorias. Gracias al efecto constrictor sobre el aparato circulatorio, se aplica en el tratamiento de varices y hemorroides. Al mismo tiempo, ejerce una actividad antihemorrágica.

El cocimiento de las cáscaras de la avellana es un remedio usado contra la retención de orina. Y el propio fruto, la avellana es un remedio para que los niños no se orinen en las camas.

Otros usos:

Al poseer el avellano una madera poco duradera a la intemperie, ha sido poco utilizada, pero tuvo un importante rol en las sociedades rurales donde se utilizó en cestería, marquetería y confección de cajas y baúles. Como leña casi siempre ha sido desechada.

El Avellano visto por los celtas.

Una leyenda celta, cuenta como un cazador se enamoró de una estrella y ésta decidió aparecerse en forma de bella doncella, para poco después casarse con ella. La hambruna recorría las tierras celtas. La joven estrella se convirtió en pájaro y fue a posarse sobre un avellano. Mostrando a las gentes sus frutos y explicándoles que era el alimento que debían comer. Desde aquel momento ningún pueblo celta sufrió hambre.

El avellano era llamado Coll por los antiguos celtas y correspondía a la letra C del alfabeto druídico Ogham.

Coll, equivale al número 9 bárdico y en el calendario arbóreo ocupa el noveno lugar

Nuestros sabios druidas invocaban la prosperidad y fecundidad de su tribu bajo los avellanos. El avellano es un árbol consagrado y representa la sabiduría y los conocimientos humanos.

En su simbología observamos, como las fuerzas de la Madre Tierra, femeninas, se hallan en perfecta armonía con las fuerzas celestiales masculinas, a las que Coll, el avellano está abierto y que quedan latentes en su regazo sin llegar a prevalecer sobre las femeninas.

En la tradición espiritual druídica el avellano expresa el final de un ciclo, el momento místico en el que el hombre alcanza el conocimiento completo. Así una vez más nuestro avellano acoge la simbología de la fecundación femenina como un paso más de superación humana y el hombre accede al conocimiento por el avellano y renace a través de él, como un hombre Nuevo.

Aunque el avellano está ligado en la sabiduría arbórea celta, a la apacibilidad, a los remansos de paz y a jardines sosegados, tuvo sin embargo, gran importancia entre nuestros ancestros, gracias a la cualidad de pasar desapercibido. Este árbol nos da ejemplo con su belleza, con su fuerza ejemplar en el trabajo humilde, discreto y paciente. Muy diferente al roble, pues aunque se recuerdan grandes Robles en la historias y sagas de los pueblos, casi nunca se menciona al avellano que inspiraron a los sociedades matriarcales.

En nuestras leyendas y cuentos, sin embargo, si es considerado y tenido en cuenta:

Tenemos la historia del salmón que se alimentaba de las avellanas de los avellanos del Arte Poético, en el río Boyne, hasta que Finnegas lo atrapa, pero finalmente será Finn Mac Cumhall, quien adquiera el conocimiento, cuando asándolo para Finegas se quema el dedo accidentalmente, se lo introduce en la boca como acto reflejo y adquiere la sabiduría, el conocimiento, y la inspiración.

Así que cada vez que quería conocer algo, a Finn le bastaba con introducirse el pulgar accidentado en la boca y cantar "Teinn Laida" o la "Iluminación del canto", que junto al "Conocimiento que ilumina" y "La improvisación del canto", eran 3 prácticas druídicas de suma importancia, que requerían la utilización de una varita de avellano puesta encima del objeto o persona de la que se quería saber.

No obstante existen otras leyendas celtas, como la que nos cuenta que en un bello manantial, había un pozo llamado Connla, bordeado por 9 avellanos del conocimiento y la inspiración que tienen también frutos y flores. Las avellanas alimentan a los salmones y por cada fruto que comen, aparece en sus fusiformes cuerpos unos bellos puntos irisados. De esta forma entendemos al árbol en sí como un máximo exponente del mundo vegetal y a su fruto como la realización, cayendo en el río para simbólicamente fecundar al salmón, haciéndolo depositario del máximo conocimiento. El salmón céltico, es el rey de los peces, homologo al jabalí, símbolo del druida y de la ciencia sagrada. El avellano y el salmón están muy ligados en nuestras tradiciones.

El bastón o cayado que podemos obtener de un avellano, lleva en sí el poder mágico y la autoridad suficiente para ser nuestra arma, pues el cayado es el arma de los pacíficos y a través de él trazamos los círculos mágicos durante nuestros rituales de invocación. Él es el canal por el cual corren las fuerzas verticales y celestes y así mismo es intermediario entre éste y el terrenal. Este bastón, junto al que se puede obtener del tejo y del abedul, se ritualizaban grabando en caracteres oghámicos los hechizos y por supuesto siempre ha sido la vara de apoyo del caminante y del pastor por su rectitud, flexibilidad y ligereza.. Coll es considerado árbol de magia y de curación.

Si conseguimos una varita de avellano en forma de Y o de V, y asiéndola por los extremos y con los puños cerrados, haciendo presión hacia el exterior, podemos caminar sobre cualquier terreno concentrándonos en algún objeto perdido por las inmediaciones. Nuestro trozo de avellano seguramente nos dará una respuesta cuando vibrando o con movimientos ascendentes o descendentes nos indica el lugar donde deberemos buscar. Y aparte de ritos y rituales, la varita de avellano siempre ha tenido la cualidad de hallar agua allí donde la visión e intuición humana no lo han logrado, de esta forma una parte del avellano se lia de nuevo con nuestras sensaciones de una manera concreta.

Lo encontre en la red y me parecio muy interesante.

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