El Caldero de Sol

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viernes, noviembre 06, 2015

LA MADRE DE LOS TUHATTA DE DANNAN



El Sanas Cormaic irlandés la llama ANA a DANA.

En Killarney, Munster, se elevan dos colinas a las que se les dio el nombre de Da Chích Anann o “los dos pechos de Ana”, en alusión a su tarea nutricia.

La propia Irlanda fue llamada îat Anann.

En muchos monumentos megalíticos suelen representarse sus atributos: el hacha, que representa la autoridad sacrificial; el cayado de pastor, como guía y la serpiente, como fuerza fecundadora.

También hay en sus cercanías animales con cuernos como ciervos, vacas, toros, bueyes, carneros, al ser tribus que conseguían buena parte de su alimento con la caza.

Los Tuatha recibieron a esta diosa madre Dana, o Ana, como herencia de otras culturas más antiguas, extendiéndose luego por todo el mundo celta.

Los celtas conservaron, una indiscutible devoción hacia Dana, la dama de los dólmenes, como madre de todos los dioses.

Los relatos populares la consideran como reina de las hadas, de los enanos o korrigans, a cuyo cuidado estaban confiadas enormes riquezas subterráneas.

La consideraban, en resumen, la gran regidora de un inframundo misterioso y, en ocasiones, hasta mortal.

Hay quien dice que era esa anciana de aspecto terrible, hechicera implacable pero también bienhechora que no desdeñaba echar una mano a quienes lo necesitaban, si demostraban que tenían buen corazón.

La diosa madre pasó a llamarse, tras la cristianización, Santa Ana, la madre de la Virgen María, mateniendo su antiguo prestigio como diosa de la fertilidad, y protectora bajo los auspicios de la luna.

Los gaélicos la bautizaron con los nombres de Brigantia y Gwen.

J. García Font señala en su libro “El legado celta” que en sánscrito Anna significa alimento y “ann” aliento, respiración, luego Anna significaría alimento vital.

“En el mundo celta el pueblo de Ana, los anaón, son los que han dejado de respirar; los muertos, la gente del más allá, los que habitan los túmulos.

También el nombre de Rhianonna deriva de un regena-ana-ona, es decir, “una reina de los anaón”, de modo que curiosamente Ana es Rhianona y ésta se nos muestra como la dama que protege a los vivientes y tiene en cuenta a los fallecidos”.





MATRONAS



Tanto en Gran Bretaña como en la antigua Germania era muy habitual la presencia de tres diosas juntas, en una.

Aparecen representadas con frutos o bien con cuernos de abundancia. A veces la del medio lleva en sus rodillas un neonato para reforzar su importancia en el culto doméstico.

Algunos de los monumentos a las tres damas están cerca de fuentes termales, lo que permite relacionar a la triple diosa con la salud.

Con el tiempo se convertirán en hadas y se les llamará mamau o famau.

En ocasiones asumieron el indicativo de diosas de la medicina y de la curación. Hay que recordar en este campo la famosa tríada irlandesa: ERIU, FLOTA Y BANBHA, o el trío formado por BODBH, MACHA Y MORRIGANE, diosa única dotada con tres aspectos diferentes.




Se le invoca para propiciar la prosperidad, la abundancia, para la magia y la sabiduría.



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