El Caldero de Sol

El Caldero de Sol

sábado, febrero 06, 2016

COMO HACER UN JARDIN MAGICO

Las brujas han cultivado hierbas durante siglos, y así has acumulado experiencias sobre muchísimos procedimientos efectivos para sus jardines mágicos. Muchas veces, la experiencia enseña muchísimo más que una pila de libros
Todo esto nos servirá para no cometer errores tales como colocar la  albahaca rodeada de otras plantas ya que no se desarrolla bien si está en compañía de otras, así que es conveniente cultivarla en una maceta  cerca de la casa.

De este modo sabremos cosas como que la salvia y la  ruda crecen bien si están cercanas una de la otra, así como también el  coriandro y el eneldo entre sí.
La menta y el perejil no se llevan bien  juntos... etc.

Si se lo pueden permitir estaría bien plantar algún árbol como por  ejemplo Ciprés al Norte; Saúco al Este; Laurel al Sur; y Sauce al Oeste  del jardín, pero debe tener cuidado al plantar árboles, no sea cosa que  éstos den demasiada sombra al jardín, ya que algunas hierbas necesitan  la luz solar directa.

Parece algo complicado pero todo esta en el espacio que tengamos a disposición y una buena preparación, todo es posible.

Es la hora de preparar el terreno  lo mejor es iniciarlo en primavera,  cuando ya han pasado los fríos crudos. Ya en el lugar de creación del  jardín, tomar un puñado de muérdago. Se muele este muérdago en un  mortero, tres días después de haberse iniciado la Luna Nueva.  Espolvorear el polvo resultante sobre la tierra, de un lado a otro.

Luego se comienza a trabajar la tierra, removiendo la superficie hasta  que aparezca la tierra húmeda. Toda el área  debe quedar labrada de esta manera. Si observamos que la tierra es muy dura, hay que agregar un  poco de estiércol como abono; si fuera arenosa, hay que agregar humus.

La mayoría de las hierbas no requieren tierras en perfectas condiciones  para su desarrollo, pero si logramos mejorar el terreno obtendremos  especimenes mucho más saludables.

El diseño básico del jardín, como dijimos anteriormente, parte de una  base circular, realizando esta circunferencia, de acuerdo al tamaño de  terreno del que dispongamos.

Consigue una soga lo suficientemente larga como para marcar con ella el  perímetro de la circunferencia del jardín, atando fuertemente cada uno  de los extremos para que el círculo quede perfectamente sellado. Si  utiliza  varios trozos de soga, tenga la precaución que queden todos  bien unidos.

Luego determina con ayuda de una brújula, los puntos cardinales exactos en su jardín. Marque los puntos con rocas para tomarlos como  referencia, poniendo la más grande al Norte. Cuando llegue el anochecer, preparar un fuego pequeño, o colocar lámparas alrededor del área para  iluminarla.

Comenzando por el Norte, clavar una vela en la tierra cera de la soga  pero fuera del círculo. Luego, siguiendo el sentido de las agujas del  reloj, colocar otras al Este, Sur y Oeste, una en cada punto.

Si la noche fuera muy ventosa, se pueden usar cuatro linternas, o ubicar las velas dentro de recipientes de vidrio. Si utiliza éste método,  vierta en el fondo del recipiente un poco de cera derretida antes de  poner en él la vela, a fin de que ésta se pegue al fondo. Ubica las  velas en cada punto, al lado pero fuera del círculo.

Ahora, tomamos nuestro athame y nos paramos en el centro del círculo,  mirando hacia el Norte. Alzando los brazos hacia el cielo decimos: "Yo  invoco a los poderes del Norte, para que bendigan y protejan este  jardín"

Repetir esto con cada punto, cambiando el nombre  por el del  punto cardinal al que corresponda en la invocación.

Al terminar, volverse de nuevo hacia el Norte. Inclinarse sobre la  tierra y comenzar a trazar con la punta del athame el pentagrama sobre  el terreno. La punta superior llegará hasta la vela del Norte, y las  demás deben quedar equitativamente espaciadas, cada una tocando la soga  que delimita el círculo.

Ahora, arrodillándose en la parte meridional del pentagrama, trazar los siguientes símbolos con la punta del athamé

La parte superior del símbolo es un círculo, y lo pondremos  orientado  al Norte; luego, trazar dos segmentos de círculo que representen a la  Luna Creciente uno al Este y otro al Oeste, y entre los dos, un  triángulo cuyo vértice superior apunte al Sur. Espero que esto sea claro para todos. Ahora, sentarse y ponerse muy en calma. Concéntrate y cuente nueve  latidos de tu propio corazón. Ahora sí, puedes  estar seguro que su  jardín se encuentra protegido mágicamente. Apague las velas, comenzando  desde el punto Norte, siguiendo la dirección de las agujas del reloj. Si utilizó recipientes de vidrio a causa del viento, saque la vela de su  interior y deje que el propio viento se encargue de apagarla.

Con mucho cuidado y gentileza, corte con su athame una rama de abedul,  fresno silvestre o sauce, o de cualquier otro árbol cercano al lugar si  no hubiera de estas especies. Si no hay árboles cercanos, se puede  utilizar como último recurso una escoba común de barrer la casa, o una  hecha específicamente par lo que vamos a realizar (esto último es  mejor). Si va a cortar la rama de un árbol, siempre utiliza el athame. Acércate  al árbol y explíquele con gran cortesía y respeto, que necesita tomar  una de sus ramas, y explicale cual es el propósito y lo que vas a hacer  allí. Déjale como pago y retribución alguna cosa enterrada bajo su copa, cerca del tronco.

Vuelve al círculo con la rama o la escoba fuertemente asida. Párate al  Norte, fuera del círculo, y comience a barrer, a limpiar con la rama   los símbolos que trazó en su interior; Camina alrededor del círculo en  el sentido de las agujas del reloj, y continúe barriendo hasta que en la tierra no quede nada  de los dibujos.

Recoge la soga y las velas, y guárdelas en un lugar seguro. Apaga  cualquier tipo de iluminación que estuviera empleando y retírese de  allí.

A la mañana siguiente, justo a la salida del sol, ve a ver si encuentras alguna señal en la tierra. Es probable que aparezcan algunos diseños  especiales o símbolos sobre la tierra, aún cuando lo hayas borrado todo o que dibujaste la noche anterior. Es frecuente encontrar plumas de aves.

Si el rocío ha cubierto el terreno con un manto de líquido bendiciendo  la tierra, déjalo secar. Recoge algunas plumas si las hubiera y registra este hecho como una unión entre tu jardín y el silencioso poder de la  Naturaleza.

Sirve en una vasija un cuarto litro de sidra pura y párate n medio del  jardín. Con mano firme, rocía sidra por toda la superficie de la tierra, girando para llegar a cada punto como si estuviera parado sobre un eje. Cuando la sidra se acabe, abandona el jardín y deja que la tierra  absorba el líquido.

La sidra simboliza la sangre, despierta y renueva las energías  residentes en la Tierra, y la prepara para la llegada del momento de  plantar.

Deja a tu jardín en paz durante tres días. Cuida muy bien que nadie lo  moleste, no personas ni animales deberían caminar sobre él. Los animales a menudo se sienten fuertemente  atraídos, ya que son naturalmente  curiosos, y además son muy sensibles a la placentera vibración que emana desde el lugar que fue bendecido. Al cuarto día comenzara  la  plantación.

Ubicar los paquetes de semillas en el centro del jardín. Sal a conseguir (comprando o creándolo ustedes mismos), algunas estacas  de madera de  una pulgada de ancho y 9 pulgadas de largo. Con un marcador negro  indeleble, escribiremos los nombres de cada hierba en estas estacas, a  ambos lados de la misma.

Luego tomando las semillas comenzaremos a sembrar de acuerdo a las  indicaciones que tenga el paquete, o las que ya conocemos, siguiendo el  diseño que ya se trazó antes de comenzar. En cada sector sembrado con  determinada semilla, colocaremos una estaca con el nombre de la misma,  para marcarla. De acuerdo al diseño previo colocaremos en la tierra  todas las semillas que tengamos.

Rocía con cuidado diariamente tu jardín con agua limpia, si es de  lluvia, mejor. Así como las rocía a diario con agua para que  crezcan,  habla con ellas y con las semillas que aún no germinan. Activa tu  imaginación y visualiza tu hermoso jardín tal cual lo desea, y vea eso  cuando lo mires, en vez de ver tan solo una porción de tierra labrada y  húmeda, porque como lo imagines, será. Con cuidados, tiempo y magia, tu  jardín rebosará de vida. Cuida de sus plantas especialmente si vives en  lugares de fríos o calores intensos.

Cuando sus hierbas se hayan desarrollado bien, tengan un tamaño más  importante, y estén tupidas y vibrantes, entonces, y solo entonces,  podrás comenzar a cosechar de ellas.

Por supuesto y teniendo en cuenta nuestra determinación como brujas no  estaría mal proteger nuestro jardín, una antigua tradición, dice que se  deben plantar tres tipos de flores rojas para proteger al jardín, tales  como pueden ser: geranio, rosa y nasturcio. Sirven como guardianas, para mantener lejos de su tierra a los visitantes indeseados.

Para proteger el jardín de tormentas y granizadas, nos aseguraremos de  plantar verbena en algún lugar cercano, o dentro del mismo jardín. Un  árbol de laurel también brinda protección para esto.

Los árboles son grandes protectores. Hay una antigua costumbre celta que se sigue utilizando hasta ahora, que es la de atar un listón rojo  alrededor del tronco de un árbol, mientras se iba diciendo una oración  de este tipo: "Árbol de Saúco, velarás por la seguridad... Oh Sagrado  Roble! Oye mi llanto pidiendo tu protección... por eso te amarro" Los listones rojos deberán ser remplazados regularmente, cada  plenilunio. Este ritual puede efectuarse también en algunas plantas de  las más robustas que tengamos en el jardín.

Los insectos destructivos son un gran y  antiguo problema, tanto para  las brujas, como para  los jardineros. Hay un procedimiento muy efectivo para echarlos fuera del jardín..

Esperamos que la Luna Llena transite por los signos de Leo, Virgo,  Acuario o Géminis. Espolvoreamos la tierra con pimienta de cayena  alrededor de la base de cada planta afectada. Otra solución es rociar la planta con un spray con una solución de una de taza de jugo de cebolla  (pasada por la licuadora), 1 cucharada de jabón líquido, o bien  detergente biodegradable. Esta solución bien mezclada, se rocía sobre la planta, con mucho cuidado de que no caiga en  la tierra. Si cayera en  la tierra, debemos enjuagarla echando bastante agua. Después de unos  días, enjuagar las hojas de la planta para eliminar el jabón seco y los  insectos que pudiera tener adheridos, y luego vaporizarla con agua  limpia y fresca.

Plantar caléndula y ruda en medio de otras plantas también es un buen  método de control para las pestes. Muchos insectos no toleran el olor de estas hierbas.

Si no se tiene nada de esto a mano y no se lo puede conseguir, compra un repelente spray orgánico para plantas y apliqua según las  instrucciones. No deberemos comprar veneno sino repelente y estaría bien asegurarse de que sea orgánico y no químico.

Un viejo método para enfrentarse a los animales a los que les encanta  masticarse las hierbas mágicas, es hacerse de una pequeña imagen de la  ofensiva criatura, aguardar la Luna estéril y enterrar el muñequito en  el jardín, y ya no tendrás problemas.

De todos modos, antes de usar el método anterior, tal vez sería mejor  tratar de comunicarse con los animales, e invitarlos a irse del jardín,  tal vez, en el momento de plantar poner más cantidad de cada hierba,  para sí compartir el jardín con ellos... tu sabrás lo que quieres hacer. Esto decía un anciano al momento de sembrar: "Uno para la roca, uno para el cuervo uno para morir, otro para crecer"

Seguramente alguna bruja  tendrá uno o dos sapos en su jardín. Ellos se  alimentan de cantidades y cantidades de insectos. Pero ellos necesitan  agua, así que si queremos que vivan en nuestro jardín, debemos  aprovisionarlos de una fuente de agua que tenga fresca todo el tiempo,  por supuesto, un lugar donde "guarecerse" en caso que sienta necesidad  de ello. Esto lo podemos hacer poniéndole un una vasija de barro de  manera que el sapo pueda meterse en ella y sentirse cobijado.

Finalmente, durante los meses de invierno, si resides en zonas de  temperaturas heladas, o donde nieva, cubre la tierra del jardín con una  capa de paja y hojas, dejándola allí hasta que empiece definitivamente a llegar la primavera y el peligro de las fuertes heladas haya pasado.  Pero hay que cuidar de poner la paja cuando ya esté el tiempo helado,  porque de  hacerlo antes, algún roedor podría adoptar nuestro jardín  como vivienda permanente durante el invierno, produciendo graves daños a las plantas.

La poda se debe realizar en luna cuarto menguante. Los cercos de  protección, como por ejemplo el espino que desde tiempos inmemoriales  están presentes en los jardines mágicos, debe ser podado siguiendo la  dirección Este - Oeste, siguiendo el curso del sol.

Recortaremos los árboles girando en torno a ellos, siguiendo el sentido  de las agujas del reloj. Los cardos pueden llegar a convertirse en una  pequeña molestia en nuestro jardín mágico. Si los cortamos luego del  solsticio de verano, se hará más fuerte que antes, y por cada uno que  corte, crecerán dos. Así que a menos que tengamos interés en tener una  gran cantidad de cardos en el jardín, nos aseguraremos de podarlos antes del 21 de junio (hemisferio norte) 21 de diciembre (hemisferio sur).

Cuando las plantas estén bien establecidas en su crecimiento, es muy  factible que algunas otras plantas "no invitadas al jardín", se  presenten sin permiso. Lo mejor es dejarlas en paz, ya que difícilmente  harán daño a las hierbas, y además, muchas de ellas poseen  fuerza  mágica. Normalmente los jardineros - no magos, las destruyen,  llamándolas "hierba mala", es porque en realidad no conocen sus poderes.

Una vez al mes, preferentemente en noche de Luna Llena, camina por fuera del jardín y dibuja un círculo alrededor de cada planta con el athame.  Asegúrate de que el círculo quede perfectamente cerrado. Lo dibujaremos  en el sentido de las agujas del reloj. Esto ayuda a conservar los  poderes dentro de las hojas y raíces.

Algunas brujas recomiendan que por la noche cuando la luna baña nuestras plantas salgamos a conversar con ellas, muchas personas aún sin ser  brujas conversan con sus plantas, y muchos psicoanalistas predican que  se trata de una excelente terapia. Trata de hablar con ellas no solo en  la noche, sino también durante el día, mientras las riega, las poda o  las contempla.

Para aquellas personas que por diferentes motivos no pueden cultivar un  jardín externo, es muy bueno que consideren cultivar uno de interior.

Asegúrate de sembrar sus semillas según sus instrucciones, y en la  adecuada fase lunar, dentro de recipientes o maceteros. Puede colocar  maceteros largos adelante de las ventanas. Utiliza todo el espacio que  pueda con ellos.

Sitúa las plantas de modo que reciban luz del sol. Los maceteros de  cerámica son muy buenos para este propósito, ya que luego de tres horas  de regada, la tierra vuelve a tomar su consistencia natural. No sucede  así con las macetas plásticas, que no resultan muy favorables.

Lleva sus plantas afuera una vez por semana, y rocíalas con agua fresca  con un pulverizador muy fino. También permítales recibir la luz solar,  ya que al permanecer adentro, aunque la luz entre por los vidrios de la  ventana, estos actúan como barreras y no les llega toda la energía  necesaria. Esto último siempre y cuando las plantas estén ya bien  crecidas. No es bueno exponer los retoños cultivados en interior a la  luz solar de golpe. Hay que hacerles "probar" el sol muy paulatinamente, y nunca el sol del medio día.  El primer día, se las puede exponer de 5 a 10 minutos, y en área donde sólo reciban luz y no sol directo, y  lentamente, se puede ir aumentando la cantidad de tiempo de exposición  en hasta cinco minutos más por días. Se muy cuidadosa con esto, ya que  de otra manera sus plantas podrían quemarse. Tampoco es bueno rociarlas  con agua mientras el sol está alto. Esto se debe realizar a la mañana  muy temprano, o bien en la noche.

Un jardín mágico, es más que una colección de plantas con poderes  ocultos. Es un lugar donde la energía se comunica con la energía. Donde  la antigua Magia de la Tierra espera ser descubierta dentro de cada  planta. Por suerte, las plantas son seres vivos llenos de abnegación.  Han sido diseminadas por el planeta con el fin de alimentarnos,  alegrarnos y ayudarnos en nuestra práctica mágica

Fuente: Scott Cunningham

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