El Caldero de Sol

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sábado, abril 23, 2016

CEREMONIAS NATIVO AMERICANAS

Ceremonias de las tribus del desierto
Danza hopi de la serpiente
Entre las tribus del desierto, las ceremonias se celebran para mantener o restaurar la armonía.  Así es en las ceremonias y rituales kachina y de pintura en la arena, que pueden beneficiar a todo el mundo o sólo a un individuo.  La vida ceremonial es una parte integrante de la cultura nativa.  A las ceremonias Hopi se las describe como entrelazadas con la vida diaria hasta tal punto que no podrían existir la una sin las otras. Hay muchos tipos diferentes de ceremonias: algunas siguen el calendario y se celebran sólo en ciertos momentos del añomientras que otras se representan siempre que se considera necesario.  Muchas de las del desierto tienen sus Orígenes narrados en los mitos.  Las leyendas Apache de Montaña Blanca sobre las ceremonias del Agua, el Halcón y la Culebra se estiman sagradas y de una importancia mucho mayor que los mitos de la emergencia.

Las historias narran el origen de la ceremonias y proporcionan sugerencias directas sobre cómo dirigirlas. Una leyenda Apache Jicarilla describe la lucha entre Matador de Enemigos y El Que Gana, y se usa como base en las ceremonias de purificación realizadas para gente que ha entrado en contacto con los muertos. Cualquiera que se haya contaminado así necesita ser llevado de vuelta al «lado de la vida».  La ceremonia incluye un cantor que representa el papel de Matador de Enemigos y lucha contra las fuerzas del mal personificadas en El Que Gana.  Las canciones y las oraciones narran la dura batalla que al final ganó Matador de Enemigos.

La Danza Hopi de la Culebra Se cree que varias ceremonias han sido transmitidas por los héroes a los hombres.  Tiyo, o El Joven, descubrió la Danza Hopi de la Culebra.  El mito cuenta cómo salió Tíyo a encontrar la fuente del río Colorado.  Al fin, con la ayuda de Mujer Araña, Gran Culebra le mostró la fuente del río, y después de dar prueba de sus aptitudes Tíyo fue iniciado en el Clan de la Culebra.  Al fin, volvió a casa con su mujer, Doncella Culebra y enseñó a los Hopi cómo bailar la Danza de la Culebra.  Esta se baila todavía hoy día y las representaciones públicas atraen grandes multitudes.  Se dice que el Sacerdote Culebra de Walpi usa aún el típoní (fajo de medicinas) original que hizo Tiyo.  La Danza de la Culebra es representada por iniciados de los clanes de la Culebra y del Antílope y requiere dos semanas de preparaciones rituales.  Se atrapan culebras de las cuatro direcciones y se las hace «hermanas» de la Sociedad de la Culebra antes de ser devueltas al desierto llevando las oraciones Hopi para la Lluvia.  Esta ceremonia es famosísima por la habilidad de los bailarines para sostener culebras en sus bocas sin que los muerdan.


Los Kachina
Los Kachina tienen una importancia primordial en muchos rituales, incluidos los de los Hopi y los Zuni, y en el pueblo Acoma.  Los Hopi creen que son esencias espirituales que muestran su presencia por medio de nubes o nieblas y se quedan con los Hopi durante siete meses todos los años hasta julio.  Entonces, después de 16 días de rituales, vuelven a sus hogares de San Francisco Peaks, cerca de Flagstaff.  Las danzas Kachina restablecen y mantienen la armonía en los espíritus de todos los seres vivientes y se realizan desde finales de invierno hasta el término de los rituales de julio.  Las danzas se ofrecen al Creador por la salud y la riqueza de la gente y en agradecimiento por las cosechas buenas.  En el mito, los kachina eran seres reales enviados por los dioses a enseñar las ceremonias a los sacerdotes Hopi.  Hoy día los bailarines son miembros del Culto Kachina.  Hay muchos tipos diferentes de kachina, incluidos los kachina payasos que son traviesos y procuran diversión entre las ceremonias.

Pintura en la arena Los Navajo celebran muchos rituales para mantener la armonía entre los humanos y el mundo de los espíritus, como canciones, cánticos y la creación de pinturas en la arena.  Al igual que la Danza Hopi de la Culebra, la pintura en la arena fue ensenada a los Navajo por una figura mítica.  Una joven llamada Gilspa encontró la aldea de la Gente Culebra donde aprendió con Hombre Culebra y cuando volvió con su gente les enseñó las ceremonias que había aprendido.  Se dice que hay cientos de pinturas diferentes en la arena hechas por los Navajo, cada una acompañada de su propia canción.  A los Apache se les calculan unos 50 tipos diferentes.  Tradicionalmente, el hataali o cantor hace las pinturas en la arena del suelo del hagan (vivienda) con harina de maíz arena carbón y polen, y suele tardar varias horas en terminarlas.  Su belleza y su descripción del poder de los espíritus atrae a éstos.  Ese poder real de los espíritus se usa entonces en ceremonias que pueden durar más de una semana. Al final de la ceremonia, hecha en beneficio de un individuo o por un bien más grande, se destruyen las pinturas. Las realizadas para el comercio contienen errores para no ofender a los espíritus.



Ceremonias de las tribus de las praderas
Danza del sol
Entre las prácticas religiosas de los indios de las llanuras se encontraba la búsqueda de un poder sobrenatural personal que usualmente se adquiría por la visitación de un espíritu guardián en un sueño inducido por el ayuno, la oración y quizá la automutilación.  El espíritu guardián podía ser casi cualquier cosa, animada o inanimada, pero a menudo era la Luna, la Estrella de
la Mañana o un pájaro o animal investido con poderes sobrenaturales.  La búsqueda de una visión tenía lugar generalmente en completa soledad en un promontorio alto y podía durar hasta cuatro días, y era precedida habitualmente por un baño ceremonial; esta purificación del cuerpo en salvia o en humo de una hierba especial quitaba el olor humano, que podría resultar ofensivo a los espíritus.



El círculo de la vida Un tema recurrente en las ceremonias de los indios de las praderas es el de la regeneración y armonía expresado por el simbolismo que los  sioux relacionaban con el círculo o aro.  Para ellos subrayaba la relación entre la humanidad, el búfalo y todo el resto del universo, que era percibida como un armonioso equilibrio cíclico. La Danza del Sol de los Lakota, al igual que sus otras ceremonias más importantes, resaltaba este tema, y la figura mitológica de la Doncella Búfalo Blanco que representaba a la tribu Búfalo y daba a los Lakota la pipa ceremonial estaba entrelazada intrincadamente con ellas. Observando correctamente las ceremonias anuales la unidad del pueblo se mantenía y el gran círculo de la vida permanecía intacto; si este círculo se rompía el pueblo quedaría destruido.



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