El Caldero de Sol

El Caldero de Sol

sábado, mayo 28, 2016

MEDICINA ABORIGEN

MEDICINA ABORIGEN
El camino de la curación

por Omar Riachi

Los brotes tiernos y las hojas representan nuestras ideas,  pensamientos, son la primera manifestación de la planta a partir de la  semilla, es el nacimiento, el origen de la vida y correlativamente en  nosotros, nuestros proyectos y también nuestras creencias. En general  las hojas y las plantas rastreras son las que curan, aclaran nuestra  mente, nos quitan ese eterno diálogo interior, esa voz que en nuestra  cabeza que nos juzga y nos hace perder energía. La mente no es para  pensar, es para que al permanecer silenciosa acumulemos energía. Tiene  una directa vinculación con el estómago, más sucio está este órgano más  enfermante e imparable resulta el diálogo interno. Una mente quieta y  silenciosa además de acumular energía, nuestro tesoro más preciado, nos  brinda una sensación de paz y vitalidad increíble, allí nos damos cuenta que el famoso "estrés" no viene de las actividades externas sino del  interminable, y por momentos destructivo, diálogo interno. La yerba del  pollo, la cepacaballo, la nencia, son algunas de las plantas que nos van eliminando ese diálogo, a la vez que limpian nuestro aparato digestivo y comenzamos el camino de la curación aborigen.


Cuando el  estómago está mas limpio, asimilamos mejor los nutrientes, nos sentimos  más livianos, es el momento de conocernos profundamente, de llegar al  inconciente, a la sombra... allí no solo está lo que nos gusta de  nosotros, allí también podemos encontrar lo mejor de nosotros. La  carqueja es la planta que nos sumerge allí, tomamos carqueja para  conocernos profundamente y también para limpiar nuestro hígado y  vesícula, esos órganos que son el filtro de nuestras vivencias, no solo  digieren grasas sino también emociones y acumulan rencores y odios. Con  el hígado, vesícula y estómago limpios la mente se aclara, vemos la vida con otros ojos.


Luego se toman antiparasitarios, plantas que no solo matan esos huéspedes que nos alteran el sistema nervioso,  sino que además van despojándonos de creencias. Las creencias son  deseos, ideas auto limitantes que sirven en un momento para una  situación en particular, pero luego se vuelven una pesada carga, nos  exigen un modo de pensar, actuar y comportarnos, consumen nuestra  energía al igual que los parásitos. Además a esas ideas le depositamos  toda nuestra fe, nuestro poder según los aborígenes, y así vamos  perdiendo poder personal, el poder de autocuración, el poder para  cambiar lo que no nos gusta, los hábitos dañinos, el poder de sentirse  pleno, libre, feliz, presente en mi cuerpo, en mi cotidianeidad, el  poder de enfrentar los miedos, el poder para ser yo mismo.

El  suico, altamisa, aguaribay y paico son las plantas mas usadas para los  parásitos. Cabe destacar aquí que las plantas calientan o enfrían el  cuerpo, así es que quien sufra de calores y sus síntomas se vean  agravados en verano deberán tomar plantas frías, en este ultimo caso el  paico y la altamisa. En tanto quienes sufran el frió y sus síntomas se  agraven en invierno elegirán preferentemente el suico y aguaribay.


Retomemos nuestro camino. Después de tres meses, increíblemente  movidos, mas limpios y serenos, mucho en nosotros habrá cambiado, y es  hora de hacer un paréntesis, de refrescar la mente, recapitular lo  sucedido con esta incursión distinta en el mundo de las plantas. La  peperina, el te de burro, la menta criolla y el cedrón, se pueden  utilizar para este fin. Se trata de plantas aromáticas (ricas en aceites esenciales) que empiezan a sanar nuestras emociones, nos llevan a un  sentir claramente diferenciando lo real de lo imaginario, sentir miedo o angustia cuando hay un motivo real no cuando la mente me lo hace creer. Por ejemplo, una cosa es sentir miedo y angustia cuando pierdo el  trabajo y otra muy distinta es vivir siempre con miedo a perderlo.


Las aromáticas nos hacen sentir bien, nos impregnan de ese dulzor  característico de sus flores. Justamente, las flores son la mayor  sutilidad de la planta. Su aroma impregna nuestro querido mundo, que  seria de esta tierra sin flores, sus aromas y colores. La flor  representa en el hombre la emotividad, los sentimientos, tomar una  infusión de flores nos eleva a nuestros más hermosos y altruistas  sentires. La flor de aromito, la flor de palo amarillo, de pasionaria,  todas ellas y muchas otras de nuestras sierras equilibran muy  rápidamente nuestras emociones.


Las plantas tienen tres  fuerzas de crecimiento, la contracción, la torsión y la expansión; tres  movimientos que se asemejan a nuestro crecimiento, cuando crecemos  física, emocional y espiritualmente, podemos experimentar miedo  (contracción), angustia "nos retorcemos " (torsión) y/o ansiedad  (expansión). Algunas plantas desarrollan mas un movimiento o fuerza que  otro, así por ejemplo el palo amarillo y la pasionaria se expanden,  tienen un crecimiento notable, son las plantas que mejor equilibran  nuestras ansiedades, nuestra tendencia expansiva. La carqueja y el  manzano de campo, tienen un crecimiento con un movimiento de torsión,  nos enseñan a transitar esa torsión. Por último algunas plantas se  contraen, se cierran sobre si mismas como la sanguinaria o la oenothera, ellas nos ayudan con nuestros miedos.

  Como vemos, una  profunda observación de las plantas nos puede revelar mucho acerca de  este mundo en que vivimos, donde todo existe correlacionado e  interdependiente.

  Los frutos representan la maduración de la  planta, el objetivo logrado, el alimento, la nutrición, nosotros los  comemos o consumimos en decocción para nutrir nuestro cuerpo, volvernos  más fuertes, obtener glucosa que transformaremos en energía. En las  sierras los frutos son pequeños pero muy nutritivos como el de mistol,  muy rico en hierro y tónico inmunológico, el fruto de la tuna, excelente antirreumático, depurativo y refrescante, el de la tala, para los  empachos ayuda a asimilar nutrientes, el fruto del molle, diurético y  refrescante, los comechigones hacían "chicha" con su fruto maduro y lo  bebían en fiestas y contra la insolación. También hacían chicha de  algarroba y lo molían para luego hacer el famoso "patay", alimento muy  nutritivo y rico, parecido al chocolate.. además se usa para curar  enfermedades venéreas y eliminar arenillas del riñón.

  Cuando  los frutos caen al suelo, se pudren, transforman la tierra, la vuelven  mas rica en nutrientes, es la época de la canícula, fines del verano,  época de lluvias y humedad en las sierras. Eso favorece aun más la  transformación, los árboles desprenden sus hojas y corteza. El otoño es  una especie de muerte para las plantas, todo el crecimiento  experimentado en el año ensancha el tallo, sin embargo algunas plantas  desprenden la corteza, se despojan de toda esa experiencia acumulada.


Llegamos así, tomando las hierbas, a un punto en que debemos abandonar  nuestro ego (la mente, el cuerpo, las emociones), ya estamos más  íntegros, tal vez estemos más amorosos, incluso con nosotros mismos,  pero hay que desprender la corteza, hay que lograr la transformación de  la tierra en espíritu. Tomando entonces "chañar", su corteza que se  recolecta en otoño, aprendemos, vivenciamos "dejar de ser yo para  empezar a ser nosotros", una autentica transformación espiritual alejada de dogmatismos, una autentica modificación en nuestra conciencia. La  vivencia es tan significativa que nos hace sentir de nuevo en casa.


Y después que?.. Llega el invierno, la planta desciende su savia, la  vida, a las raíces, se aletarga en lo que representa el sueño, la  introspección, el recogimiento interior que ilumina, una autentica  meditación para dar semillas de las cuales en la primavera surgirán  nuevas plantas, esta vez mas sanas, mas integras. La raíz de  zarzaparrilla, la raíz de "patito", charrua o milhombres, nos llevan a  tener sueños lucidos que pueden darnos soluciones a viejos y nuevos  conflictos, habremos descorrido el velo que nos separaba de nosotros  mismos.


Todo un año, todo un ciclo solar, no solo  cumplimos un año más de vida, lo habremos vivido, nos sentiremos  transformados y más sanos con las plantas.


Allí no  termina, allí empieza la vida, la verdadera vivencia de vivir en un  mundo hermoso si es que nosotros estamos dispuestos a descubrirlo, sin  negar la sombra, la misma que brindan las plantas y tanto agradecemos  cada día caluroso.

Y si cuento esta forma de tomar las hierbas  enseñada por los comechigones es para que quienes se sientan atraídos  por esta autentica medicina tradicional primitiva, quienes ya hayan  leído hasta aquí, prueben las plantas de este modo, porque sino será  solo un conocimiento mas para agregar a nuestra atiborrada mente. La  transformación espiritual es el punto más trascendente, la mayor  inflexión en nuestras vidas. Invito al lector a vivenciarlo como  enseñaban nuestros antepasados camiares (hombres de la montaña).

  No se terminan los conflictos pero sabremos acceder a lo mas sabio de  nosotros mismos para resolverlos, no se acaba el individualismo pero  puedo ser también pluralista y olvidarme de mi para pensar en nosotros.

No es que dejemos de pensar las cosas ni de tener deseos pero cuando no necesitamos la mente no la usamos y estamos en paz, y dejamos de creer  que del otro lado de la cerca el pasto crece mas verde que aquí donde yo estoy.

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